miércoles, 27 de diciembre de 2017

Conociendo a Nishino

He aprendido un par de cosas sobre eso de gustarle a alguien y la más importante es que en realidad nunca terminas de gustarle, es más... Lo más probable es que nunca le gustases, pero ambos permanecen en un ritual eterno. Así sucede con Nishino, así sucede con Jonathan.
Estoy tan acostumbrada a pensar que las cosas marchan mal que incluso si van bien... Están mal.
Me he planteado no pensar en ello... Pero es aún peor de ese modo, cuando leo este libro lo veo a el. A el y a ellas, lo veo con todos, menos conmigo, lo veo siendo amable y sútil,ligero, libre y despreocupado, desafanado de nuestra "relación" y luego me encuentro yo... Escribiéndole sin parar deseosa de recibir una respuesta suya que obviamente no llegará a menos que insista. Pero entre más intento marcharme, más se empeña en detenerme... no lo entiendo.
No soy lo que busca (que ahora mismo no sé o no estoy segura de que es lo que busca)  probablemente solo soy otra historia y soy yo la que escribe con puño y letra hasta ÷ punto final. Que inoportuno sentimiento me embarga ahora... Que sé la verdad, ahora que me veo entre las líneas de un texto...me odio un poco más de lo que te odio a ti querido Jonathan-kun.

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